Las relaciones afectivas son uno de los pilares más significativos de nuestra vida, pero también uno de los más complejos. Mantener un vínculo sano y perdurable no siempre es fácil; es inevitable encontrar en el camino dificultades que ponen a prueba la relación y nos hacen cuestionar nuestro futuro compartido.
Desde una mirada psicoanalítica, entiendo la pareja como el encuentro de dos historias personales. Muchas veces, los conflictos actuales —ya sean por problemas económicos, crisis vitales o falta de comunicación— esconden aspectos no resueltos del pasado de cada miembro que se activan en la convivencia.
No se trata solo de lo que sucede entre ambos, sino de lo que cada uno proyecta y deposita en el otro.
¿Cuándo puede ayudar la terapia de pareja?
→ Crisis de comunicación: cuando el silencio o el reproche han sustituido al encuentro.
→ Dificultades en la convivencia y gestión de los conflictos cotidianos.
→ Impacto de cambios vitales: llegada de hijos, duelos, desempleo o enfermedades.
→ Sentimientos de soledad estando acompañados.
→ Problemas de confianza o secuelas de una infidelidad.
→ Dificultades en la intimidad y el deseo.
→ Conflictos con las familias de origen que afectan a la autonomía de la pareja.
Crecer juntos desde la diferencia
El objetivo de la terapia de pareja no es solo reparar lo que no funciona, sino abrir un espacio de pensamiento donde ambos puedan sentirse reconocidos en su singularidad. Se trata de comprender qué lugar ocupa cada uno en el vínculo y desanudar los patrones repetitivos que generan distancia o incomprensión.
Mi labor es acompañaros para que podáis poner nombre a lo que os ocurre, transformar el malestar en comprensión y decidir, con mayor libertad y consciencia, cómo queréis seguir escribiendo vuestra historia común.
¿La terapia de pareja sirve solo para parejas en crisis?
No necesariamente. Muchas parejas consultan no solo frente a situaciones críticas, sino también cuando desean comprender mejor ciertas dinámicas, mejorar la comunicación o atravesar cambios importantes en la relación.
¿El terapeuta toma partido por alguno de los integrantes?
No. El trabajo terapéutico no busca señalar culpables ni definir quién tiene razón. La propuesta consiste en escuchar y pensar el vínculo, atendiendo a aquello que cada uno aporta consciente e inconscientemente a la dinámica de la pareja.
¿Qué ocurre si uno de los dos no quiere asistir?
Es frecuente que existan dudas o resistencias al comienzo. En algunos casos puede iniciarse un espacio de consulta individual para pensar la situación y evaluar posteriormente la posibilidad de un trabajo conjunto.
Da el primer paso. Llámame y hablamos.
Horario de consulta: de lunes a viernes de 10.00 a 20.00 h.
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